Honor a Doña Emilia, “la madre de los cubanos”, en el Día de la Medicina Latinoamericana

Por Félix Jorge Guerrero Vega

Honor merece doña Emilia de la Caridad González Echemendía en el Día de la Medicina Latinoamericana, por ocupar un lugar destacado en la sanidad militar durante las guerras por la independencia de Cuba. Como campesina humilde se creció ante las adversidades durante las luchas emancipadoras y las miserias y penurias en la paz. Se ganó la admiración desde el simple soldado hasta el más alto oficial mambí, como el general en jefe Máximo Gómez Báez, por sus servicios prestados a la patria los que inició en la Guerra de los Diez Años. Doña Emilia, quien había nacido el 5 de abril de 1850 en la finca Ojo de Agua, al este del actual poblado de Majagua, se alzó con su familia, después del estallido de la Guerra del 95. Ella y los suyos participaron activamente durante la campaña de La Reforma en 1897, dirigida por el Generalísimo, pues su casa se convirtió en un hospital de sangre mambí, permanente. En lo intrincado del monte de la finca Paso Viejo, donde habitaron, cercana al norte del referido poblado, se organizó una subprefectura y se levantó una ranchería habitada por varios vecinos. El comandante José Cruz Pérez, corneta de órdenes del cuartel general de Máximo Gómez, rememoró en los apuntes de su diario de campaña: Estos habitantes de las rancherías eran grandes auxiliadores de nuestras fuerzas. Ellos tenían una gran predilección por la gente que componía el contingente de nuestro VIEJO GÓMEZ, y por ese motivo nuestro gran VIEJO tomó la disposición de escoger aquel santo lugar para que se instalara nuestro Hospital de Sangre, bajo la dirección de aquella matrona cubana nombrada Doña Emilia González de Egües, alma grande y noble para la que a diario tenían rememoraciones los de nuestra escolta, el expedicionario (regimiento) y demás de las fuerzas que escoltaban al cuartel general, los que sabían […] de caer heridos o enfermos, ingresaban en el referido Hospital donde […] tenían la suerte de encontrar las buenas cualidades de Doña Emilia a la que siempre daban el honroso nombre de “LA MADRE DE LOS CUBANOS”. El Generalísimo al hacer sus comparaciones solo la igualaba a la gran Rosa la Bayamesa, como mujer excelente y de grandes virtudes. Destacaba Cruz Pérez en sus memorias el regocijo que sentían por aquel lugar: Y qué día cuando al llegar al campamento salido del Hospital, teníamos también momentos de alegría al enterarnos de las bondades de Doña Emilia y sus hijas, almas nobles que ayudaban a la Patria levantando al caído, que generosamente […] asistían al sufrido libertador que caía en sus manos, para devolverlo a la pelea, y ver al mismo tiempo a cada uno de ellos bendiciendo el nombre de esa grandiosa cubana y sus familiares, todo lo cual servía de satisfacción al soldado cubano […] de que aquellas matronas los devolvieran sanos y salvo a cubrir nuevamente las filas. El hospital de Paso Viejo resultó asaltado por una fuerza española en octubre de 1897, etapa en que operaban diversas columnas de Weyler sobre Máximo Gómez. Refiere el corneta Cruz que este dispensario se trasladó muchas veces más cerca de Los Hoyos, a el Ojo de Agua: «Al verificarse dicho asalto, en que salvaron todos los heridos y enfermos, repelieron la agresión los sargentos de la Escolta del General en Jefe, Emilio Seibil y Alfredo López, que unidos a Antonio Egües González (hijo de Doña Emilia), eran los que escoltaban ese lugar que tan grandes servicios le prestó a la Revolución.» Al concluir la guerra, ella y los suyos volvieron a La Vega y comenzaron una dura etapa de trabajo y lucha por la subsistencia. Hasta las últimas horas de su vida estuvo batallando, quien en la manigua lo dio todo por la independencia patria y en la paz formó una distinguida familia. Allí donde la vieran batallar, dejó de existir el 20 de julio de 1929, a los 79 años, Doña Emilia, “la Madre de los Cubanos”, como la denominaban Máximo Gómez, su escolta y su Estado Mayor. Hoy sus restos descansan en el Panteón de los Caídos por la Defensa en el cementerio de Majagua. Por su virtuosismo y consagración a salvar vidas durante la causa noble de la libertad, su humanismo y dedicación a la familia, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana la denominó Patriota Insigne del municipio Majagua. Honor a su memoria en el Día de la Medicina Latinoamericana, que se celebra por el nacimiento del doctor Carlos J. Finlay, el 3 de diciembre de 1833, descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla. Fuentes: -José Cruz Pérez: Del pasado guerrero. Apuntes del diario del comandante José Cruz Pérez (Marchando con el Generalísmo), Imprenta Rementol, SA, Camagüey, 1945, 52 p. -Félix Jorge Guerrero Vega: “Doña Emilia, una mambisa extraordinaria”. En Cuadernos de Historia Avileña II, Ediciones Ávila, Ciego de Ávila, 2007, pp. 32- 34.

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